Ñam recorre un laberinto comiéndose palabras, pero solo puede comer las que cumplen la consigna. Los borrones lo persiguen para borrarlas antes.
Muévete con las flechas; en el móvil, desliza el dedo o usa la cruz. Comerse una palabra que no toca cuesta un corazón. Cinco aciertos seguidos y los borrones se asustan: entonces puedes pillarlos tú.